- Publicado en nerdyview
- noviembre 1, 2019
El videoclub Ficciones continúa abriendo sus puertas a pesar del auge de las nuevas plataformas digitales y el continuo cierre de locales en todo el país
Alrededor de un 90% de los contenidos descargados por parte de los españoles en la red, han sido obtenidos de manera ilegal. Si a esto le sumamos el auge de las plataformas digitales de video bajo demanda, desde la entrada de Netflix en España en 2015, podemos entender la actual extinción de los negocios de alquiler de películas físicas en el país. Actualmente quedan menos de 300 videoclubs en España según los datos de la Asociación Nacional de Empresarios Mayoristas del Sector Videográfico (Anemsevi).
Si utilizas Google para encontrar videoclubs en Madrid, solamente aparecen once resultados, de los cuales la mayoría han cambiado de negocio o han cerrado. Uno de los pocos videoclubs madrileños que siguen en pie es el videoclub Ficciones, situado en la calle Juanelo número 15, al lado de la parada de metro de Tirso de Molina. Un dibujo de un joven Woody Allen preside el cartel de la fachada de la tienda. En el escaparate conviven carátulas de DVD de los últimos estrenos. ‘Green Book’, ‘Capitana Marvel’ o la española ‘Lo dejo cuando quiera’ son algunos ejemplos.
“Este local lleva abierto desde hace dos años, pero el videoclub lleva desde 2004” afirma la actual dueña de Ficciones, Marcia. Ella comenzó en el negocio ayudando a un antiguo amigo suyo que era el dueño del videoclub, unos años después el videoclub fue traspasado a su nombre y desde entonces ella es la única dueña del mismo. Al comienzo había tres locales, pero debido a la falta de personal, los tres convergieron en el de Tirso. Según los datos de Anemsevi, el número de videoclubs en España en el año 2005 era de 7000, mientras que en la actualidad la cifra no llega a los 300 en todo el país.
“Desde 2004 el número de clientes ha ido bajando” asegura la dueña del negocio. Ficciones cuenta con más de 38.000 socios, pero solo 1.000 de ellos son activos. Marcia defiende que Ficciones sigue en pie debido a las facilidades que le dan a los socios y a su gran catálogo. “Para devolver si son estrenos tienes dos días, si no son estrenos, todo el videoclub, tienes dos semanas y si son series una semana” explica la dueña. El largo plazo que ofrece a la hora de la devolución es debido a la acumulación de películas de los tres locales. “Todavía muchos videoclubs… siguen con dos días de plazo, entiendo que eso es lo que tiene que ser, pero como hemos acumulado tanto, es un lujo que nos podemos permitir, darle esa facilidad al cliente y tenerlo feliz” defiende Marcia.
Estanterías del videoclub ficciones. Cine Árabe y de Oriente
“Vengo los fines de semana con las niñas, ellas eligen una película y mi mujer y yo otra” afirma Carlos, uno de los parroquianos de Ficciones, “nos gusta venir, porque hay de todo, mucho de esto ya no lo encuentras en internet”. Según un estudio de The Cocktail Analysis, en 2018 ya había más de 8,3 millones de suscripciones a Netflix en España. Las nuevas plataformas digitales de video bajo demanda experimentan un crecimiento exponencial en los últimos años, lo que ha dado lugar a la aparición de nuevas plataformas, como la futura Disney Plus o la española Lite de Movistar+. “Dime tu si cierra el videoclub Ficciones y quieres ver la filmografía de Godard, de donde la sacas, a lo mejor en Filmin hay una o dos, o si vamos más allá y quieres ver a Mario Bava o a Antonioni, no existe ni para comprar.” subraya Marcia.
La piratería es otro de los factores que los dueños de los videoclubes señalan como culpable de la crisis del negocio. “Las compañías de teléfono fomentaban la piratería, antes tardabas en un día en bajarte una película, ahora tardas un minuto… Antes las multinacionales lo usaban como reclamo para captar clientes, ‘retorcían’ las leyes para aprovecharse de los vacíos” denuncia Juan Manuel dueño del videoclub más antiguo de Madrid, el videoclub Alfil.
“No se como los actores y directores no están aquí alquilando películas, no quiero creer que se las descargan, pero aún así es que no hay todo” defiende Marcia, “ Lo que no está en Internet no existe, ni Filmin ni Netflix puede tener lo que yo tengo. Es verdad no tengo todo lo que tiene Netflix, pero seguro que tengo todo lo que tiene Filmin… si tienes que ver una película ven al videoclub, vas a encontrar el 95% de las películas que busques”.
El videoclub se suma a las redes sociales con su propio hastag ‘#AFicciónate’.
Ante el descenso del clientes de estos negocios, los videoclubs se ven obligados a buscar nuevas alternativas, aunque no todos corren la misma suerte. “Ya no somos videoclub, ahora nos dedicamos solo a la informática. Cerramos la parte del videoclub en Agosto. Hemos aguantado hasta que hemos podido” afirma el dependiente del antiguo Videoclub Arfe. Muchos de los números de los antiguos videoclubs han quedado obsoletos. “Hace mil años que lo cerramos, ahora ya no se lo que hay allí, no se porque no quitan este número, creo que hay una tienda de teléfonos”, responde una señora al llamar al antiguo número del videoclub Die Lo. “Ahora somos papelería, el videoclub no da para comer, es solo un suplemento” se lamenta Juan Manuel, “antes podíamos tener quince copias de un estreno y ahora tenemos como mucho una”.
“Nosotros hemos tenido suerte porque tenemos muchísimo catálogo, hay algunas películas que tenemos cuatro copias o seis, y de ahí nace la idea de vender, vendo lo que me sobra” afirma Marcia. La dueña de Ficciones piensa en implantar una membresía mensual en caso de que las cosas vayan muy mal.
Marcia afirma que aunque son tiempos duros espera poder mantener el negocio al menos tres años más. “El día que cerrase Ficciones va a haber muchísima gente que lo echaría de menos, esto es mi aldea gala… quizá soy una romántica”
Rafael Ariza.