- Publicado en nerdyview
- enero 3, 2020
Foto de Alejandro Cascallana | Publicada en eldiario.es
Un crítico cinematográfico convive con el cine. Es una persona que ha decidido compartir su vida y oficio con el pasado, presente y futuro de este arte.
Hoy traemos una entrevista a Noel Ceballos realizada el pasado mes de diciembre. Noel Ceballos es periodista, guionista, escritor y crítico de cine. Actualmente escribe para la revista ‘GQ’. Se declara amante del cine clásico, además de ser experto en cultura pop, humor y literatura victoriana. El periodista nos habla sobre sus inicios, su experiencia propia en el oficio, la actualidad del panorama cinematográfico y los phoners:
–¿Cómo es el trabajo de un crítico de cine?
Lo más alejado del glamour que puedas imaginar, aunque debo aclarar que yo no trabajo como crítico de cine. Tengo un puesto de redactor que a veces me lleva por esos derroteros, pero pretender ganarte la vida exclusivamente con la crítica de cine en España circa 2020 es un proyecto tan sensato como subirte a un tejado para abrazar la luna. Sólo conozco a una persona capaz de hacerlo, pero es que esa persona puede hacer lo que quiera.
A la hora de escribir crítica, creo que lo ideal siempre es asumir una posición intermedia entre la obra a analizar y el público receptor. Nunca es bueno mirar desde arriba a ninguna de esas dos realidades, sino que lo deseable sería ejercer de puente entre ambas. La crítica de cine que me interesa es la que está escrita desde el respeto y el rigor, nunca desde la socarronería y la provocación estéril. Pero lo ideal de verdad es un análisis cinematográfico que, gracias a la presumible erudición de quien lo escribe, entregue a quien lo lee herramientas para decodificar la película por sus propios medios, conectándola siempre con el espíritu del tiempo y la cultura en que fue realizada (el arte nunca nace en el vacío). Como decía, no es un trabajo glamouroso… ¡pero alguien tiene que hacerlo!
–¿En qué momento y por qué decidiste dedicarte al periodismo y crítica de cine y series?
Hm, no recuerdo ningún momento específico, ni tampoco creo que lo hubiera. Empecé a leer revistas de cine a los diez años, algo que acabó provocando algunas discusiones con mis padres, centradas sobre todo en la cantidad exacta de cómics y ejemplares de Fotogramas que podían caber en una habitación. Ellos tenían sus teorías, yo tenía las mías.
No sé en qué punto de mi vida pensé que podía dedicarme al periodismo cultural de manera profesional, pero sí recuerdo que nunca hubo un plan B. Desde el principio tuve clara mi vocación, luego ha sido una verdadera suerte haber podido trabajar siempre en ella. Dadas las circunstancias y el estado de la profesión desde la crisis de 2008, ha sido casi un milagro
– ¿Cuál es la parte más difícil de tu trabajo?¿Alguna vez han interferido o han intentado interferir presiones externas en tu trabajo?
No sé si es la parte más difícil de mi trabajo, pero sí tengo claro que la ausencia de un botón de off es la más rara. La gente normal consume entretenimiento y cultura para desconectar en su tiempo de ocio, pero yo no puedo ir a ver Frozen II, por citar una película sobre la que no tuve que escribir crítica, sin pensar en posibles enfoques para un artículo. Es un proceso tan interiorizado y natural que ya no soy consciente de ello: a veces pienso que me gustaría apagarlo, pero la mayoría del tiempo, y por alguna razón altamente retorcida, disfruto siendo así. O sea, me abrí un blog por amor al arte en segundo año de carrera. Es posible que, si no pusiera mis pensamientos por escrito de una forma habitual, algo dentro de mí implosionase algún día.
“No puedo ir a ver Frozen II… sin pensar en posibles enfoques para un artículo”
En cuanto a las presiones externas, no creo que existan. Al menos, no en los círculos en los que yo me muevo, porque tengo la sensación de que, ahora mismo, la crítica de cine o cultural no es tan importante como quienes la ejercemos pensamos que es.
–¿Cuál es la entrevista que recuerdas con más cariño?¿Y qué entrevista piensas que ha sido la peor?

Noel Ceballos |Fotografía de Alejandro Cascallana
Recuerdo que mi primer entrevista telefónica fue con Harvey Pekar, autor de American Splendor. Acababa de ver la película sobre su vida y su obra, así que sabía que el hombre podía quedarse sin voz en un momento dado. Si hablaba mucho durante un periodo corto de tiempo, su voz sencillamente se apagaba. Así que ese era sólo otro foco de presión sobre mi yo de 19 años, a punto de hacer su primer phoner (entrevista realizada a través del teléfono) en inglés con un señor que, por si fuera poco, tenía fama de demostrar poca paciencia con estas cosas. Veinte minutos después, todo salió mejor que bien: Pekar no sólo conservó su voz durante toda la entrevista, sino que parecía genuinamente encantado de hablar con un chico tan joven y de tan lejos que conocía sus tebeos. Para ser mi bautismo de fuego, dejó el listón muy alto.
” ¡Nadie se me ha levantado entre gritos de cólera! “
No he tenido ninguna experiencia realmente desagradable. Me ha tocado gente con jet lag y talents exhaustos tras un largo día atendiendo a los medios, pero nunca he vivido un momento hostil o jodido de verdad. ¡Nadie se me ha levantado entre gritos de cólera! Pero, volviendo a los phoners, hay algo en ellos que no puedes controlar: la calidad de la conexión. Hace poco entrevisté a un actor que parecía estar en otra dimensión, lo que dificulta muchísimo la fluidez del diálogo. Hay veces en las que estas situaciones pueden ser muy frustrantes, como cuando estaba hablando con Ezra Miller y él se quedó sin batería en el móvil. Suerte que el tipo es genial y me volvió a llamar a la noche siguiente, con la intención no sólo de terminar la entrevista, sino de hablar conmigo durante una hora más. Así que aquí tienes un caso de entrevista cortada abruptamente que podría haber sido la peor, pero acabó siendo una de las mejores.
–Este año ha venido cargado de grandes películas ¿cuál sería tu top 3 de 2019?
Las primeras que me vienen a la cabeza son Érase una vez… en Hollywood, Border y Apolo 11. De españolas, 70 binladens y Vosotros sois mi película, aunque quiero ver otra vez Los días que vendrán (ha crecido mucho en mi recuerdo) y me he perdido algunas a las que tenía muchas ganas, como Paradise Hills o El hoyo. O sea, que todos estos tops son absolutamente provisionales.
Con el comienzo de la cuenta atrás para los Oscar y el reconocimiento por parte de la crítica americana a la película de Almodóvar ¿Qué futuro le auguras?
Diría que ya es una de las películas más exitosas de su filmografía, a todos los niveles. Se expuso muchísimo en ella, pero de un modo nada obvio y sí muy arriesgado, muy en la cuerda floja. Tanto el público como la crítica han sabido valorar las múltiples piruetas de un drama personal que, sobre el papel, no debería haber funcionado. Pero lo hace, y cómo. Al ser la obra de madurez más redonda de un clásico moderno, le auguro también una tonelada de premios. Nada me gustaría más que ver a Antonio Banderas recogiendo el Oscar, si he de ser sincero.
Hace poco publicasteis en GQ la entrevista a De Niro ¿Cómo es entrevistar a De Niro?
Viví las horas previas sumido en el estrés, claro. Volvemos a mi archienemigo: el phoner. Si ya entrevistar a Robert De Niro ya impone de por sí, es mucho más difícil hacerlo a distancia, sin poder ver sus reacciones o valorar sus pausas o todas esos pequeños matices y posibilidades que se pierden cuando no tienes a la persona delante. ¡Pero! Este es uno de esos casos en los que acabas de la sensación de que todo ha salido bien. Y entonces el estrés acumulado se transforma en un subidón que te dura el resto del día. (Podéis leer aquí la entrevista a De Niro)
Robert De Niro en ‘The Irishman’.
Si tuvieras que elegir uno ¿McKee o Shyamalan? ¿Qué opinas de las declaraciones de Mckee sobre el cine europeo?
Shyamalan. Respeto mucho a Robert McKee, pero creo que encarna una fase previa a la que representaría Shyamalan. No creo, en absoluto, que deban desaparecer los profesores y analistas de guión: es necesario conocer esa teoría, esas estructuras, para luego descubrir maneras de trascenderlas, de liberarte de ellas e ir más allá. El arte nunca se escribe dentro de los renglones establecidos por un manual de guión. Personalmente, prefiero un fracaso fascinante que no siga las reglas a una obra impoluta que no tome ni una sola decisión imaginativa o distinta a la Ortodoxia McKee.
“La gente que vive tan dominada por el hemisferio izquierdo de su cerebro acaba convirtiendo todo, incluso sus propios recursos, en un dogma “
En el fondo, de eso trata Adaptation, una de mis películas preferidas, en las que McKee aparece como personaje. Al final, la gente que vive tan dominada por el hemisferio izquierdo de su cerebro acaba convirtiendo todo, incluso sus propios prejuicios, en un dogma, y de ahí esas declaraciones sobre el cine europeo. M. Night Shyamalan es uno de los mejores constructores de historias y personajes de nuestro tiempo, precisamente porque él rechaza los dogmas. Si lo que quieres es escribir o comprender cómo funciona la ficción, McKee es la llave y Shyamalan es lo que te espera al otro lado de la puerta.
Por Rafa Ariza.